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Espiral de Alientos

22/11/2009

Magia

 

Me dijeron que no era bueno detenerse, La estaticidad mata. Bueno, después de varios meses con el rostro quieto frente al papel, la pantalla, los libros, pensando que mi novela se escribiría sola y luego me sería dictada, inmóvil frente a la pantalla, desesperada y con culpa por tener la novela medio desmayada. Gracias a las visitas del pasado, de los antaños casi olvidados, de los personajes propios a quienes di vida sin saber que existían, de pronto se me dicta justo como yo quería. Cada párrafo, armonioso se cae como los frutos de un árbol que maduros deciden abandonar la rama.

Hoy vi un árbol dorado. Siempre he soñado que en el parque que esta cerca de mi casa hay una puerta secreta, entre las enredaderas y los arbustos. soñaba que entraba por coincidencia y accedía a un sueño hecho bosque. Donde podía volar con sólo pensarlo, ver como nacían nueva flores cada momento, y recorrer ríos de aguas cristalinas cubiertos por extrañas cuevas hechas de perfumes y bugambilias.
Hoy mientras caminaba libro en mano escuché ruidos, estaba sola en el parque, el sol todavía tocaba algunos árboles los más altos y se escurría entre las casas para darle a las coas tonos cálidos y amables. Entonces el ruido, el crujir de mis pies sobre la alfombra de hojuelas, el ritmo de mi respiración, todo cantaba, unísono de voces, y entonce lo vi ahí. el árbol altísimo que toda mi vida ha estado ahi. Recubierto con hojas de color amarillo, acariciado por el sol y el aire, pacientemente resignado, contento, resplandeciente ese instante en que me cruzo la calle.

Hace poco descubrí la puerta hacia el jardín secreto. Estaba más cerca de lo que pensaba. Más corpórea de lo imaginado, más real que todo los intentos con las otras llaves. Seguí mi paso hasta mi casa, y me pensé también dorada. Tuve el corazón rojo, pero lo siento hoy de oro, como el árbol, la calle, y las alfombras.


17/11/2009

ybkaukybaukbayakubyakubbakya

kabykuakybaybkuayabakuabkuayakubaybakuabyauakabuyakabayakabayakabayakabayubayakubkybuakyabukabyauakabyauakabayuakbauayaabakbauakuabakkubaukuabakuabkaubakuab
kayuakyuabayaukauya


bueno ya, ¿qué más puedo decir??
12/11/2009

matebkiche


Llevamos ya varios días bien, las otras y yo. Osea las que soy. La que se lamentaba y lloraba mucho, y la que pinta y escribe, la bailarina, la cocinera. Todas parecemos haber entrado en otro momento. Como si hubiera pasado finalmente esa madrugada en que las preguntas duelen y todo lastima. Pero todo pasa.
De pronto los pensamientos han ido cambiando, un cierto control sobre ellos aparece. Ya no hay caballos desbocados más que en los diálogos y las palabras.

Regresa la novela. Todavía no sé si en efecto un día la termine. Antes me decía a mi misma que se iba escribiendo sola, ella sola se dicta, existe porque es real lo que quiero contar. Sólo faltan tinta y papel. Pero en otras ocasiones siento que no es así. Debo escribirla yo, así como se toma la pluma mágica que escribe la vida propia con la mano, y letra por letra el destino se nos amarra al pecho, como atado por ese Allah que nos cuelga un collar destino cuando nacemos y nos conforma tal cual somos. Igual puede ser que no exista ese destino escrito. Un maktub que quiere creerse la autoafirmación del pronunciar. No sé.

Si sé que la luz se hace más fuerte cuando se lleva mucho tiempo dentro de la cueva. Y que unos ojos pueden fácilmente dejarme ver la historia que he querido ir contando. Mi novela vive en estos días en sus ojos.  Ya todo es relativo cuando empezamos a mencionarle, si él me conoce de otra parte. Si la historia que ya tenemos escrita. Si la que hemos soñado se dice a sí misma y luego nos agrega a su guión de perlas y oro y tejidos. Todo es relativo, menos ésto que me emociona; poderme dormir saboreando la escena que me despertó el regreso a la novela. Como si el personaje fuera yo. 
Casi no hablo de ella porque siento que le falto al respeto, a "ella" al personaje eterno que me da permiso de conocer sus sueños, donde quizá vivo. Sin su historia mi vida no contaría nada. Hoy dormiré en un tejido nuevo en el pecho con una sonrisa de agradecimiento, y el dolorcillo en los dedos luego de haber escrito mucho. Es muy raro pero éstos días vuelve la sensación de ya haber vivido todo esto.
Nimiedades, laúdes, nada nuevo. Yakub
 
02/11/2009

Luna negra

  

Hoy tuvimos un mal día, el alter-ego y yo. A veces me despego del espejo y nos separamos. Ver el mundo desde esa polaridad de conciencias es doloroso, es dificil centrarme y saber quién de las dos habla, cual es la que piensa, de dónde viene la alegría de una y la pena de la otra. 
Cuando me vuelvo dos se multiplican mis oídos, escucho cosas que vienen de muy lejos, observo los recuerdos que asaltan a otros de súbito durante el día. Me asomo sin querer en los sueños a sus sueños. Padezco el día. Duele el cuerpo, la lengua, el movimiento. La imagen que conforma el mundo pierde su brillo y su sentido. toda la visión se cierra en un orificio oscuro por donde me asomo a ver quién soy, quienes son los otros. 
Pareciera que me burlo de la línea del tiempo, el pasado cobra forma y sentimiento, y el futuro me cuenta historias que no sé cómo relatar. Lo veo, lo toco, nos admiro. Luego temo por la tendencia natural del mundo de destruirse a si mismo.

Cuando la tormenta pasa logro despegarme del texto.  Respiro viendo todo el llanto como una pasada pesadilla. Parece que finalmente depende mi que el mundo de lo tangible tengo sentidos. Abro los ojos y recuerdo que el mundo acaba de crearse en el momento en que lo observo. Antes nada tenía nombres.
La creación es un poema que se dicta todo en un instante. Mi recuerdos son de humo, de fe, y todo se me ofrece como obsequio para entenderme como humana. Con mi nombre y la historia que me olvido que es mía, pero que me ha traído, tal cual soy, REAL a este momento.
Aún en silencio la creación se dicta. Se dice que somos esclavos de las palabras que pronunciamos, y dueños de todas aquellas que todavía viven en el silencio.
Quisiera no poseer nada ni recordar ni proyectar nada cuando duele la mente. No poseer ningún concepto.
De cualquier forma luego viene el día luego de la noche, y la luz con sus hijos vuelven a nacer delante mío. Y nace mi poesía, y nazco yo con ella.
26/10/2009

El tiempo, nuestra espiral

 

Hace exactamente un año decidí irme de la ciudad y vivir sola frente al mar. Era mi deseo más profundo; despertarme con el sonido de las olas para olvidarme de que mi corazón estaba roto en miles de pedacitos.  Todos lo sabemos. Estaba tan triste y desilusionada que no tenía ganas de vivir. La razón, bueno, no era la gran cosa, a veces la gente es descuidada y nos lastima, no sé. A veces a uno le toca pagar los platos rotos, es más fácil pasar por encima de alguien y avanzar. en ese momento me dolió la mentira de quien se decía mi amiga, sus calumnias y su desfachatez. Y la credulidad ingenua de quien fuera mi ex novio, quien anduvo con las dos al mismo tiempo sin poder ser sincero, por miedo, por vergüenza, porque quería probar cosas nuevas. Obviamente yo no sabía eso, cuando me enteré kaput. Exploté.

Luego quise huir de todo. Tomé un avión y llegué al mar después de muchas horas en un avión donde hablé con una mujer sabia, que me dijo que debpia ir a hablar con la tierra y con el agua, y escuchar el viento y ya. Ahora supongo que sueno muy contenta, optimista, (hoy) pero en ese entonces tenía una nube negra alrededor de mi cuerpo, y un dolor que me ardía en la garganta quitándome toda la energía que pudiera tener para levantarme siquiera de la cama. Me sentía cansada, sin vida, traicionada por dos personas en quienes alguna vez confié. De pronto todo se había venido abajo. yo no era entonces lo suficientemente fuerte. O no sabía que sí lo era .

Pasé seis meses en diferentes casas y trabajos, la mayor parte del tiempo en una linda casita frente el mar, con su canción las 24 horas del día en mi mente. Cuando quería llorar mucho me ponía unos snorquels y me metía a ver los peces hasta que me calmaba. Era bellísimo poder solamente ser, sin tanta paja en la cabeza, sin complicaciones y con una paz gigantesca rodeándome y abrazándome.

El caso es que en el transcurso de este año me caí muy hondo una primera vez. Era necesario. Luego muchas otras veces, al piso de las lamentaciones y el dolor, la autocompasión, los reproches. Pensando que no era una "buena" mujer, sin disciplina, sin talento, sin escuela, aparentemente sola y completamente desdichada.

Luego vino de nuevo el amor con sus olas y sus aromas. Y nuevas flores crecieron. Yo seguía triste, pensando que en mi vida a pesar de mis aventurosas empresas realmente no pasaba nada relevante. Porque no existían reconocimientos oficiales a mis esfuerzos que parecían tan simples; tratar de estar tranquila, calmar las voces, pintar y escribir, hasta que escribir se volvió un acto compulsivo del cual me di cuenta que no podía despegarme. Este año pasaron muchas cosas, cambié el rumbo de las cosas sin darme cuenta. Sin pedirlo concretamente a nada ni a nadie llegó el oficio, el amor, las compañías luminosas, la pintura, la danza del alma, ( que es una danza que se baila con los ojos y la voz y movimientos sencillos )los colores de las fotografías, y algo que me marcó mucho; la banalidad de ese mundo que había abandonado tan dolorosamente, para ir en pos de cualquier cosa, no necesariamente verdadera, pero no aquella vida de estudiante gris y deprimida, en el tedio de una rutina, con una vocación de escritora guardada en el útlimo cajón de mis recuerdos de niña.

Sucedió que me dí cuenta de lo valiosas que son las personas con quienes compartimos la vida. COMPARTIR LA VIDA, que no es vivir juntos en una misma casa. ni verse cada fin de semana y hablar de la comida, el libro, la película. Los temores. Ahora que he vuelto con mis padres por un tiempo los observo cada día, los vivo, me doy cuenta de lo fugaz que es nuestra presencia como familia juntos. Me doy cuenta de lo hermosa que es la hora a la que todos nos sentamos a la mesa y reímos de tonterías. Y la risa del otro se convierte en un motivo para el bienestar propio. Toco el esfuerzo de mis padres, el físico y el espiritual por manteernos como hijos, celebro con ellos su repentino descubrimiento de ciertas cosas de la vida, las verdaderas, y la influencia de éstas en su decisión de casarse próximamente, luego de 26 años de vivir juntos. Son un gran ejemplo de tenacidad para mi y mi hermano. Juntos hemos ido reflexionando acerca del verdadero valor de las cosas. La calidad de vida que radica en una taza de café oyendo a Cat stevens por las tardes, planeando nuevos días y nuevas montañas.

 

Me fui al mar para vaciarme la tristeza. Y no se fue. Se queda como recordatorio de las otras tristezas de esos seres que me rodean, a quienes no pienso dejar solos. Más allá de toda justificación filosófica, de Lévinas y Morin, sigo confiando en el bienestar que garantiza ocuparse del otro. Jamás desentendernos del dolor contiguo. La compañía es vital, el diálogo, los abrazos, las noches de risas sin sentido. Saber que tengo una hermana que lucha y brilla y nunca se detiene, y aquella que no quiere salir de su paraíso pero que comparte luz y cantos y toda la vida que lleva adentro, y mi hermana de infancia que será madre nuevamente y que es tan fuerte y alegre e irrompible. mi compañero de viaje que ha vuelto a su patria a reconciliarse, el que sueña conmigo con Muhhamad y contiene tanto amor y tanto espíritu. Al compañero genio, brillante, cálido arquitecto de palabras. Y la hermana pianista elocuente y gentil, llena de savia y sabia como sólo ella sabe que puede llegar a ser una mujer. Mi hermana graciosa y efervescente que está llena de abrazos, mi cantadora bruja encantadora. Aquel viajero incansable que en Oriente dibuja y graba en los muros del aire mis nombres, todos; Layla, Laylat.. el filósofo, el padre de Sabina, todos han sido importantes. Como si el eco de todo ese latir colectivo hubiera despertado mi corazón.

La lucha nunca se termina, es dificil, vienen hogares nuevos. Sé que entre todos nos animamos, nos damos fuerza. Cuando le dí al mar todas mis penas no pensé que me devolviera a cambio tanto pan, tantas flores, atardeceres. Tanta yo. Hoy mientras escribo esto, escucho a wim Mertens y me tomo un vasito de anís presiento que ya no hay tanto lodo en mis recuerdos. Que puedo mirar a los deudores y sonreírles. Y tener la fuerza y humildad necesarias para finalmente, luego de tanto sufrimiento, perdonar. Decir adiós para siempre o acabar sabiamente el párrafo del año con unos complacidos, dulces puntos suspensivos...

Estoy orgullosa de Chispis que está escribiendo cada vez mejor y ahora puede ser leída AQUÍ

Besos de agua y de viento en la espiral de alientos...

23/10/2009

hijos de puta



Windows Live: mantén a tus amigos al día con lo que haces en línea.

Soy un desorden. Mi casa-cuarto naturalmente son un caos llenos de sorpresas. De nuevo, (-si no no sería yo) se me olvidó de qué trataba este post. Veamos..

Mmm nop, no me acuerdo qué quería decir. Hoy me dió un ligero ataque de tristeza, comenzó ayer al salir de terapia, síii yo que tanto critico a los psicólogos voy con una, pero no, ésta es especial. Muy.

Salí, tenía un nudo de ideas-voces en la cabezota. el metrobús tenía una luz fea como de hospital, hacía calor y no pude tomar fotos porque todo se veía feo. Así que llegué desanimada y enloquecida a la casa donde por cierto, no había electricidad. Me dió una crisis de llanto y cara triste y me fui a buscar un helado a las putas ocho horas de la noche y todos los establecimientos estaban casi cerrados. Acabé comiendo un sundae doble, senatada en una banqueta oscura, lloriqueando mis miserias con el azúcar y la apestosa autocompasión. Rumiando mi patetismo.

Y todo comenzó desde que vi esa película donde una mujer esquizoide tenía una compulsión por escribir, tenía una percepción peculiar de la realidad y padecía según lo que decía del hecho de tener un cerebro que parecía pedir a gritos una leucotomía. Luego le separan "por amor" el lóbulo frontal del resto del cerebro con un cincel, le queman los escritos y la dejan a su suerte en una especie de intante cuyo devenir se pierde en quién chingados sabe dónde y... y todo apesta.

Por si no queda claro; me hace sentir mal pensar en fríos doctores disque salvadores .. en que escribir sea pura manía desahogadora y en manicomios. Me cagan los putos científicos... en la película el doctor que le practica la leucotomía a su amada paciente, es un miserable adicto a la morfina, cuyo entusiasmo por la vida se ha perdido entre tanto análisis y de humanidad parece quedarle apenas una acción con tintes de razón, a la cual llega mitad por deber, quién sabe si por compasión o hasta pensaría que por puro ocio.

Al diablo los loqueros. Amo mi desórden. Que se me ocurran tantas cosas, que pueda compartir la demencia, que tenga esa historia de un amante de izquierda e la España de los setentas, y a esa mujer llena de vida y misterios y belleza como interlocutora presta para escribir-NOS.

 La tristeza común y recurrente ha pasado pensando en los momentos sagrados de la vida. Y en aquellos profanos, deliciosos besitos parisienses.

Soy una boba superficial y profana, enamorada, pretenciosa, clasemediera, patética, con una enfermiza imaginación desbordada, y una caja de chocolates!!! Tengo repulsión por las faltas de ortografía, propias y ajenas... y ahora poseo una nueva arma-secretoooo   Anda mundo!! lánzate a ver si puedes detenerme!!!! además soy cursiiii ¬¬

21/10/2009

pinche solemnidad

 

Mi querida amiga pianista me obsequió este libro en mi cumpleaños. Estoy contenta. Porque.. aunque suene patético he dejado de comerme los dedos. Y.. he podido estudiar un poco lo que me hace no tomarme tan dramaticamente el hecho de volver a la escuela. No es que me guste mucho la facultad de filosofía, no me gusta su diseño, no me gustan lo salones, no me gustan los maestros y sobre todo no soporto el hacinamiento de tantos estudiantes en pasillos tan pequeños. Es un infierno.

Por otro lado, ya se me olvidó de que iba el post y... pero... me pinté las uñas porque me hace sentir mejor verme manos de "señorita" y no de adolescente de 17 como ultimamente aparento ... el otro día no me dejaron entrar al cine, otra vez, porque no creyeron que tuviera 25. Veinticinco putos años!!!! Creo que mi actitud de niña buena y boba no ayuda, por eso estoy diciendo groserías a ver si así. Me veo menos; obediente. Este post apesta.

Apesta que todos mis posts sean tan solemnes. hoy estuve de mal humor por lo del maíz, por la imbecilidad de cierta gente que tiene la capacidad física, económica para pensar, PENSAR, razonar, tener criterio, pero!!! se hacen de la vista gorda, son unos ojetes y les vale madres lo que le suceda al prójimo. no es que yo sea muy altruista, pero ... la derecha apesta señores. En fin estaba yo pensando en esa película húngara que vi en la muestra europea de la cineteca. Se llamaba "diario de una mujer poseída, muy buena, la recomiendo Jansz Szansz o algo así. Debo reconocer que aún no estoy lista para enfrentarme a esos temas de psiquiátricos e incomprensiones externas de ciertas tendencias no normales, que alguna vez, sí, señores, lo reconozco las tuve. Las tuve y me enrogullezco de ellas!! Y me repugnan los psiquiatras, por supuesto. Me desvío, la película me hizo pensar en cómo la figura de la mujer sigue mitificada y envuelta en una nube de misterio. Estigmas? Claro, culpabilidades? peso social, hostigamiento, juicios sobremedidos... y ante quienes expresamos interés por cuestiones de género, la cruz del feminismo bien amarrada a los hombros.

Y las mujeres que atacan a las feministas ( que tampoco me caen tan bien cuando se ponen de víctimas y a atacar a los hombres )caen en una extraña ablución de manos. ¿para qué negar las claras pruebas de la historia que explican el porqué de tanto padecimiento por parte del sexo femenino en la sociedad? Se trata simplemente de aceptar el orden de los acontecimientos, sus causas, sus consecuencias.

No ataco a los hombres, ataco a la pasividad en que muchas mujeres prefieren caer a cambio de no ser señaladas de mal vistas. Obedeciendo a sus instintos siempre bajo el agua, manteniendo una actitud pasiva y aburrida, de sumisión e hipocresía en donde un cónyuge se cosifica al igual que el propio cuerpo. todo es un objeto de cambio, incluso ella misma. El mercado se anuncia escaso, se depilan, a los hombres no les gustan las quejumbrosas y allí vamos a fingir voces y sonrisitas. Nos ataviamos con vestimentas ridículas, firmamos contratos con el objeto de oficializar una situación de meretrices cómodas.

Y cuando peor se agudiza nuestro estado, es cuando debemos dejar de ser nosotras mismas en pos de obtener el reconocimiento de otros hijos o hijas de puta. Entonces hay que usar buenas maneras, ser politicamente correctas, no causar polémicas, escribir de cosas buenas y pretender vivir al margen de aquello subersivo tachado de incorrecto, sucio o inmoral

Yo misma he caído en esa trampa de las buenas maneras. Tampoco aplaudo ciertas sandeces gratuitas y faltas de coraje que se autoproclaman como acusadoras o de la ruptura. Cuál ruptura si ya tienen una entre las piernas!!!Yo he visto a hijas de psiquiatras calumniar a sus padres y enrollarse con hombres casados, para después negarlo y darse golpes de pecho delante de los ojos de su noviecito santo, pulcro est-nitantoyoleséunosecretos . Buenísima sociedad doblemoralista donde nos tocó nacer. Sacrosanto estatus social por mantener. Benditas apariencias que guardar.  He guardado muchos secretos que no volveré a ventilar, las mujeres no somos santas, somos arpías, el problema está en que no lo admitimos. El color rosa es pura hipocresía o pendejada.

He leído bastante a Simone de Beauvoir, He leído las ridiculeces de Bronté, los buenos discursos de Castellanos, las preguntas de Woolf, Bronté en la infancia, Beuavoir en la adolescencia, las dos me han marcado. Supongo que soy una polaridad entre el romanticismo puritano de una y la libertad intelectual de la otra. Quisiera estar más segura de lo segundo que de lo primero. Quisiera que no se me fuera tanto la onda al escribir. no seguir siendo adicta al café, tan azotada. Pero bueno, se trata también de ser auténticos no? para qué les miento.

 

Pero en fin, me aventuraré a entrar en las aguas melancólicas de Simone, espero no deprimirme, seguiré ejercitando esta costumbre maravillosa del insulto, y dejaré de lado la solemnidad. A ver si lo logro. A ver si además voy cerrando la boca y cambiando de tema que el anillo del dedo me empieza a dar comezón. Ah qué cosas éstas!!

19/10/2009

Otra mente del paraíso

                                                   
Recientemente vi The soloist, un día que llovía y tenía un bloqueo producto de la tormenta de palabras que me asalta aveces. Recuerdo que desde chica me he sentido extrañamente identificada con los vagabundos, las gitanas locas que roban cosas de los supermercados, y los locos que parecen vivir en otra parte del mundo menos en sus cuerpos. Algunas veces, y sin explicarme mucho el porqué, me parecen personas sumamente dignas. Sin posesiones, relegados dela sociedad, pasando frío, hambre y padeciendo tantas enfermedades, pero aún en pie, merodeando no sólo la ciudad si no nuestras conciencias. 
En la película un periodista de Los Ángeles cuyo entusiasmo por la vida se le escurre de entre sus ocupaciones tipicamente occidentales, conoce por accidente a un vagabundo que toca apasionadamente un violín que sólo dispone de dos cuerdas. El periodista que posee una casa, un trabajo, una familia -si bien fragmentada-, pero con una historia, con un salario y "cosas" en concreto,  encuentra en ese vagabundo una pasión que le parece digna de ser contada.

Así que escribe un artículo y luego otro y otro. y el interés de la gente se despierta, ya que debajo de la ropa sucia del vagabundo existe un ex músico de Julliard, que antaño tenía casa, cosas, familia y que debido a un padecimiento mental hizo de las calles un hogar y de un cruce de avenidas un santuario donde la música resonaba adecuadamente para "Dios" y era libre de entretejerse con el ritmo de la vida y el aleteto fortuito-perfecto de los pájaros.

Además de presentar una vez más el caso quizá cliché en el que un demente presenta cualidades sensitivas y geniales que los cuerdos envidian, -cosa que debo confesar aunque sea evidente en mis escritos, me parece hermosa- el film hace énfasis en la importancia de crear lazos profundos con los seres más próximos, y aunque parezca dificil o imposible, con quienes están al otro lado de la pirámide de estratos sociales y estados mentales predeterminados.

Y he aquí esa idea que tanta polémica crea cuando aparecen en núcleos pensantes" esas figuras llevadas al mito del subversivo, el desposeído que es capaz de estar conectado con Dios, "la fuente", un imaginario colectivo específico donde bulle la sabiduría y un destello que la civilización, a pesar de sus magnos intentos por dar pasos hacia adelante, deja rezagado allá en lo que fue la intuición fugaz de un espíritu humano. 

En la historia, y en el arte se repite el mismo arquetipo infinidad de veces. Los mártires iluminados, el artista llevado a ese deseo incontenible del humano por sublimar un extraño accidente dentro de la "normalidad", para divinizarlo o hacerlo ícono esencial para el amalgamiento de los hechos dentro de sus intentos por comprenderse dentro de una historia que asir como propia.
No he leído la historia de la locura de Foucault. Ni la Stultífera navis, ni el elogio de Erasmo. Aún... pero durante algún tiempo pensé que estaba volviéndome loca. Para el consuelo de quienes así necesiten verlo, fue así. Nunca he creido en los psiquiatras, ni en aquellos que hacen del misterio humano un objeto susceptible de ser desentrañado y comprendido por medio de la mente. Sobraría mencionar que en el transcurso de mi vida las personas más crueles y faltas de sensibilidad han sido aquellas bien cosidas a un concepto de si mismas como seres razonables y sensatos. Pero bueno, ya lo dije. Así ha sido. qué más da.

Creo que todo aquel que se concibe en un bando poseedor de la razón y el conocimiento es, al igual que los "locos" un síntoma de la sociedad enferma en que vivimos. Donde la supervivencia sigue dependiendo del depredador más fuerte, dejando por lo tanto el bienestar del prójimo a merced de la propia vida, y no en un conjunto armonioso que los incrédulos trogloditas piensan romántico y antinatura. 

Estudiamos el arte con escalpelo, llevamos con éxito el compás de las piezas y de la vida misma, dominamos disciplinas. Pero dónde dejamos el espíritu de la novena sinfonía? y el espíritu propio? ¿porqué alejamos el alma, olvidándola, del alma de los otros? Y peor aún, porqué seguimos dejando de lado la compasión al intentar catalogar-curar-normalizar a aquellos hombres con los ojos del espíritu ligeramente más abiertos que los nuestros?
¿Es coincidencia que muchos "esquizos" "neuróticos" "bipolares" ( éstos términos me causan náuseas) hayan sido grandes exponentes en las artes y las ciencias?

Les recomiendo la película, acabo de ver "Opium" diario de una mujer poseída de János Szász, y dentro de la temática les recomiendo "Hombre Mirando al sudeste" de Eliseo Subiela. 
06/10/2009

Tristeza y movimiento

      
 Los cuerpos no mienten. Somos la suma de memorias que nuestro cuerpo y nuestra mente han acumulado del mundo externo. El orden que cada uno conserva dentro de sí de ésta memoria es lo que nos determina como individuos y nos diferencia o identifica con los otros.

Creo que la naturaleza de la danza como "arte" va más allá de ser una expresión. Expresa cosas, sí, las comparte cuando se la observa, o las clarifica y las reconstruye cuando se baila en conjunto y existe contacto entre quienes danzan.

No quisiera hablar en términos jerárquicos ni comparar la danza con otras disciplinas para demostrar sus virtudes. Hablaré de las experiencias que he tenido con ella y dentro de ella. 
A pesar de haber estudiado danza una buena parte de mi vida y de haberle dedicado tiempo y haberme pensado bailarina con una firme vocación, antes de eso y de la técnica empecé a bailar, -como dijera una vez mi homónima Isadora Duncan- luego de pensar en el movimiento de las olas del mar. Bailaba para emular las posiciones que había del ballet en los discos de clásica de acetato que veía en el tocadiscos cuando era niña. 
Algunas veces hacía rituales solitarios. sacramentos para la soledad y la belleza de las cosas simples. Aunque de niña les llamaba juegos, me vestía con telas vaporosas y bailaba sola como si alguien me estuviera viendo. 
De adolescente pasaba mucho tiempo caminando sola en la calle, ponía atención al ritmo del movimiento de los ríos de gente, del ritmo del frene y avance de los automóviles, el sonido de la ciudad y los juegos de sombras que se hacían cuando la luz del sol era muy fuerte. Pensaba en el movimiento como un factor crucial del sentido de la vida. En los momentos en que lograba ver el mundo como un terreno habitado por seres humanos, no ciudadanos, ni ricos ni pobres, ni pertenecientes a una cierta cultura, cuando podía mirarme como un ser sencillo, que respira y se mueve como todos los demás seres sin conciencia, sentía que un halo de luz me cubría el rostro y la paz se dejaba contemplar en medio de cualquier tormenta.

Cuando estudiaba danza contemporánea me mantenía el cuerpo presente la mayor parte del tiempo. Lo digo no porque en algún momento seamos capaces de desprendernos de él, si no porque lo olvidamos facilmente y nos acostumbramos al circo de sentidos que llevamos cada día de nuestra vida, encendidos y latientes.  Como si no fueran milagrosos. Creo que algunos lo recuerdan haciendo el amor, o llevando sus sensaciones al límite con las drogas o el dolor infringido consciente o inconscientemente. 

Antes de que usáramos vestimentas complejas y estorbosas y de que nos habituáramos al calzado, de que la cultura nos impusiera normas de interrelación humana que nos han llevado a disfrazar los aromas y las realidades, y ante mucho antes de que fuésemos ratones enjaulados, que gracias a su sobre alimentación y sedentarismo deben para mantenerse sanos quemar nutrientes en salones llenos de otros seres sobre alimentados, éramos cuerpos perfectos, salvajes, sabios y mucho más sanos.

Teníamos la capacidad innata, como especie, de nadar fácilmente sin asistir a clases o aprender de un maestro. Podíamos conocer datos de los terrenos y notar las condiciones del suelo, palpar la seguridad o la amenaza con solo rozar la parte delantera de los dedos de nuestros pies. apenas esos milímetros señalaban temperatura, viscosidad, consistencia y dirección  o elevación de los terrenos. 

Era más fácil protegerse de otros seres que enfermos o amenazantes se dejaban notar gracias a sus aromas. Las mujeres paríamos sin una docena de enfermeras que estorban, y que no dejan al niño acurrucarse en el pecho de su madre. La atención que el ciclo menstrual requería nos permitía llevar más cuidados y conocer mejor el cuerpo. Sin doctores. Las mujeres, con el ciclo lunar eran las agujas de un reloj natural de las sociedades, y los ciclos de la naturaleza no parecían tan ajenos ni alejados de nuestra realidad. En otoño se comen cítricos, en primavera hay flores y todo recomienza, hay que guardar cereales para el invierno frío, y dejar comer pasto a los animales para que su carne sea buena, y el equilibrio a pesar de los sobresaltos permanezca. 

Creo que aún llevamos en el cuerpo memoria de esos días. y es precisamente algo en esa memoria lo que lamento ver reflejado en los ánimos y los corazones de muchas personas, que como yo han padecido de lo que algunos llaman depresión, síndrome de fatiga crónica, y otros "trastornos" que nuestra segura y cierta sociedad sana, considera estorbos para el buen funcionamiento de su maquinal proceso.

Los cuerpos de hoy muestran con desánimo el estado general del ser humano en la tierra. Las estructuras que se plantean como posibles no son sanas. Los ambientes donde a vida parece más propicia y la cultura tiene más posibilidades de desarrollarse son dañinos y atentan contra la cordura de sus habitantes. 
El mundo vive una convulsión anímica. Como familia, aunque hayamos superado ciertas limitantes aparentemente negativas de nuestra esencia animal, mostramos los síntomas que anuncian una grave tormenta de la especie. 

Nos olvidamos del cuerpo, y del alma, y nuestra mente enferma.  

Ahora pienso que la depresión no es precisamente un monstruo contra el que es necesario luchar, si bien, como todo ser necesita de amor y comprensión, pues es una muestra más del estado general colectivo. 

Dejé de bailar porque mi cuerpo entristeció. Pero no dejé de imaginarme en la danza de la vida, en algunas etapas oscuras onde la crisis prevalecía me ha ayudado mover un poco, con el corazón, cualquier parte del cuerpo. Por insignificante que pueda parecer tal movimiento. 
El mundo no necesita de virtuosos, la cultura no necesita de lujosos teatros, y lejanos intérpretes de danza. 

¡¡¡La danza es un fenómeno colectivo!!! No es otro arte para el rey, no nació en un palacio, si no en las cuevas de donde venimos.

Todo arte debe nacer de la experiencia interior de los hombres y de las mujeres. No sirven las academias, ni el prestigio para sanar corazones ni elevar almas. Perdernos en las razones y en la forma, en la elucubración de una estética perfeccionista, elitista y rebuscada no nos acerca mas los unos a los otros. 
El sentido del arte se ha perdido al confundir su profundo poder transformador con otra distracción más de nosotros mismos.

Nos evadimos de la fuente que nos conecta y que nos dió la vida, y somos incapaces de reconocernos en los ojos del otro. Vivimos como un cardúmen ciego que se asfixia en una red absurda, invisible, imaginaria.

Mover un dedo con la intención de cambiarse a uno mismo y cambiar el mundo que no nos gusta es más poderoso que hacer piruetas hermosas para un público que sólo ve en la obra una aspiración más y un reflejo lejano de lo que somos realmente. No somos aves etéreas. Somos una especie capaz de crear y tenemos poder para construir, y nuestra evasión y negación del alma nos ha traído al punto de pensarnos inútiles ante la desgracia ajena o las lágrimas del prójimo.

Podemos bailar con el corazón, como hermanos. Recordar el pasado, no pensar en la melancolía como una enfermedad que es necesario borrar del mapa pues estorba a los fines "benévolos", para olvidarnos después de ella.
Las tristezas y la depresión no están aquí para superarse y olvidarse, sino para hacerse notar, ser escuchadas, dejarles cicatrizar y no permitir nunca que se borren de nuestra memoria. Por que olvidar significa tropezar de nuevo con la misma piedra.

Si bailamos juntos podemos sanar el cuerpo y el alma. Bailar no significa abrir en un ángulo de 180° grados las piernas y dar saltos por todos lados. Se puede bailar sólo con las manos.
Hacer música no significa pasarse una vida pegado a un instrumento. Se puede cantar amorosamente a un niño. Y pintar no es reproducir rostros y dominar la luz y sus quebrantos. También es posible dejarse ir en un color y soñar con una textura.
El mundo no necesita admirar a un ser magnífico que reproduce acordes ágilmente.
Necesita reconocerse como tal, y ser capaz de sobreponerse a la tristeza que nos embarga a todos. De nada sirve que yo Isadora supere una depresión puesto que el otro, mi hermano, mi hermana de vida sigue triste.

Si bailo sola prefiero no bailar. Es necesario dar un gran abrazo. Aunque sea pequeño, pero con el alma entera.


De nuevo, para mis queridos acompañantes... :)

26/09/2009

En contra de "aquélla" felicidad



 


Cuando mi familia vino a vivir a la ciudad, a mis siete años empecé a volverme el patito feo con respecto a la familia que me rodeaba. Me llamaban amargada, aburrida, seria. Para los más próximos era simplemente yo, no debía llenar ninguna expectativa en específico, no había normas estrictas en casa, nunca las han habido. Cuando debía enfrentarme a los otros era cuando empezaban los problemas.
Alguna que otra tía y la casa de la abuela materna representaban uno de los más incómodos ambientes para mi. Debía presenciar largas pláticas en las que se atacaba directamente la actitud de mi padre, que como yo poseía un espíritu "romántico" y no se amoldaba al estándar de padre ni de hombre. Continuas críticas hacia la desquebrajada situación familiar, disconformidad con la manera con que nuestra madre nos educaba a mi y a mi hermano, gestos de extrañamiento y risas entorno a mis gustos y mis opiniones, todo eso contribuyó a desarrollar en mi una actitud de envolvimiento e introversión.

No se trataba de una familia muy culta. En las fiestas no me gustaba bailar. Si llegaba a hacerlo no lo hacía como todos lo hubieran esperado, sacaba inoportunamente pasos de danza o ballet, y me expresaba, pero recibía como respuesta muchas risas. Era bastante triste. A veces lloraba inexplicablemente mientras alguno de los tíos me tomaban de la mano y me obligaban a tratar de bailar una cumbia.
Había crecido los primeros años en una familia si bien bastante "sui generis". Nunca viví con lujos, el dinero no sobraba pero siempre me sentí segura y con lo suficiente. Tampoco tuve vacaciones a disneylandia ni a la playa, pero para mi lo más divertido siempre era visitar museos, asistir al ballet y estar rodeada de la cultura que gracias a la vocación de bailarina de mi madre mantenía la casa con artesanías populares repletas de historias que me parecían maravillosas, respiraba cuadros que colgaban y cambiaban de lugar de las paredes y escuchaba religiosamente discos de acetato de Mozart, Tchaikovski y Mercedes Sosa.
Eso era suficiente para mí. Conocí muchos pequeños pueblos y las vidas sencillas de quienes viven en provincia, tenía un interés marcado por mis antepasados, las culturas prehispánicas y la historia.

Recuerdo que una vez pregunté a mi madre dentro de qué estrato económico estábamos nosotros, eramos ricos o pobres? me dijo que estábamos a la mitad, pero que la riqueza no residía en las posesiones, sino en la cultura, y que entonces éramos millonarios. Desde entonces creo que pienso en riqueza en tanto que hablo de cultura.  Aunque mi familia después pasó por graves privaciones económicas después de la crisis del '94, no me importaba ser pobre, teníamos un librero lleno de promesas y muchos cuadros, para muchos en ese momento parecía una posesión inútil, la familia nos preguntaba porqué no vender los cuadros o los libros, no "servían" para nada según ellos. Creo que durante mi vida he "carecido" de muchas "cosas" pero lo que nunca he sentido ausente ha sido mi propia historia y mi identidad; el pasado, el lenguaje, la expresión de éste, el irrevocable amor por el arte, y sobre todo la capacidad de crear, ese impulso que nadie puede quitarte, ni comprar, por muchas monedas que se posean. Las cosas verdaderamente valiosas no se compran, ni se arrebatan.

He pasado por un año turbulento, es verdad. De nuevo me sustraje y me puse a envolverme, viajando hacia dentro como en una especie de ruta caracólica. 
Escribiendo, como si con las palabras pudiera hacerme una ruta que me llevara a alguna parte, movida por el miedo a la inmovilidad propia.
Pues bien, puedo decir que no existe tal cosa como la inmovilidad, lo estático es una falsa visión de los eventos en la vida de un ser humano. Siempre hay algo debajo, que subyace, un proceso que no se detiene. Simplemente toma distintas formas. Así como todos crecen de distintas maneras y en distintas direcciones la conciencia se desarrolla con una única propia forma. 

Sin embargo vivimos en un mundo donde lo perentorio de nuestra rutina y la supervivencia mal enfocada nos obliga a crear moldes que "facilitan" los procesos.
Es decir, se regulan las maneras y las rutas de crecimiento, y por naturaleza (que aún es ella la que nos sobrepasa como "sociedad") rechazamos aquello que nos es diferente o que se rebela, partiendo del supuesto que es eso; "lo otro" lo que nos configura como sujetos. Nos afirmamos a través de eso que rechazamos. Y he aquí lo que me ocupa la cabeza estos días; se necesita de mucho valor para ser disidente y romper las normas, y después de coraje y perseverancia puesto que cuando algo es destruido debe remplazársele con algo nuevo. En ese momento se necesita elegir entre la vida y la muerte; sacar la expresión y la creación de lo más profundo de nosotros mismos. Quien no crea en esta vida y no se rebela ante los otros o ante sí mismo, vive una vida a la mitad, es partícipe de un espectáculo macabro; éstas ciudades inermes llenas de problemas. 

Vuelvo a mi historia personal. Durante la secundaria padecí mucho mi condición de inconforme, estaba en una escuela pública donde la homogenización, el control, la represión y las normas parecían necesarias ante la obligación de educar eficazmente a miles de adolescentes todos provenientes de problemáticas familias, familias normales dentro de ésta ciudad. De nuevo pasé meses enteros triste a causa de la incomprensión, aparte del sentimiento que permea esa etapa física, no podía relacionarme con mis compañeros porque habría sido necesario ACEPTAR actitudes, ideas y gustos que de haberlos abrigado hubiera representado para mi una traición a los principios que toda mi vida había defendido. Suena a un drama, a un heroísmo mal perspectivado. Pero en esos momentos esa era mi realidad inmediata. Quizá si hubiera tomado todo menos en serio, -aunque me es imposible hacer eso-. si no fuera tan radical y firme en mis ideas dejaría de ser yo.

Luego vino la desastrosa preparatoria. La universidad, y ante mi la posibilidad de seguir un patrón de vida que parecía tan afortunado puesto que tenía los medios para estudiar, en un país donde no todos los tienen, y de alcanzar un nivel en un currículum que me permitiera acceder a una mejor calidad de vida, ya que en este país no todos pueden hacerlo "supuestamente", me parecía tremendamente trágico.  
Estudiar no significa obtener un mejor empleo, y un buen empleo no siempre representa asegurar la calidad de vida, por ejemplo, cuando se trata de pertenecer a un corporativo importante, a una empresa o institución, hay que dedicar la mayor parte del día a ser un número más en un organismo que está de más decir que es nocivo para el desempeño sano y el desarrollo justo de las sociedades. Y el sistema es así; o se es parte del juego voraz de las trasnacionales, y participar de su ridícula participación en la economía mundial con la insultante repercusión que conlleva, o no se parte de nada y no se posee un lugar en la sociedad.  Mi familia "normal" se decepciona de que no trabaje como mis primas a mi edad con un horario y salario fijos, tenga un seguro y un fondo de ahorros para el retiro, osea que produzca capital, adquiera bienes y me adhiera a esa norma de existencia que predeterminan las estúpidas ciudades. En ese caso vendería mi tiempo a una compañía que maneja sus fondos injustamente, genera millones para sí misma y no apoya ni mejora en absoluto el bienestar de su entorno. 
Pero todos preferimos convencemos a nosotros mismos de que somos más que un número, de que somos individuos libres, en un país democrático y lleno de oportunidades. Y servimos sumisamente a éstos monstruos súper desarrollados, nos creemos las adulaciones de los medios de comunicación y no nos cuestionamos nunca más allá de nuestras narices. 
Lo que importa es alimentar nuestras ansias, adquirir seguridad, garantizar la supervivencia propia más inmediata, como si el bienestar de los otros no estuviera relacionado con el nuestro.

Como respuesta ante mis preocupaciones de este tipo pensé que el arte sería la solución; ante la pobreza de espíritu era necesario difundir el quehacer artistico de otros, apoyarlo, abrir esos círculos. Pero me encontré con facultades atiborradas de gremios, colegios, pedestales para egos que lograban colocarse con argumentos, premios, contactos y rebuscamientos encima de los otros egos. Un día una maestra de Cultura Europea dijo algo que determinó mi postura ante las academias.
"Si pertenecen a esta Facultad, pertenecen inmediatamente a la élite nacional" tuve ganas de vomitarle encima todo el repudio que tuve siempre ante la absurda idolatrización del conocimiento y las academias. La información por sí misma, el conocimiento perse, sin una dirección moral. El arte parecía reducirse al quehacer de unos cuantos privilegiados por la suerte, tan raras veces por méritos propios. Quienes pasaban tantos años con la nariz metida en un libro no sabían nada de la vida puesto que habían dedicado la suya a su oficio de lectores del conocimiento. Su sabiduría en vez de romper barreras -que tan necesario resulta hacerse en estos tiempos- creaba unas nuevas. Nuevas barreras protegidas por el escudo de la estética, la forma y la "sublimación".

Sublimación mis calcetines. Dejo de lado el tema de las artes y las instituciones.

He tenido la suerte de conocer a más personas que han sido diagnosticada tan exitosamente como "depresivas". Igual que yo. Ahora para los psiquiatras es fácil encasillar y sanar, ( por supuesto que sanan, los manicomios están llenos de sanos ¿no?) los padecimientos que se contraponen al milagroso estado mental equilibrado, del hombre promedio según las últimas estadísticas. Mi disconformidad y mi sensibilidad ante la realidad que se me presenta como posible, han hecho que mi ánimo no sea siempre el mejor, y que prefiera buscar y preguntarme antes que sonreír y celebrar sin querer hacer nada por detener la desgracia.
Suena exagerado de nuevo. En un mundo donde tantos niños son maltratados, donde tantas mujeres son violadas, asesinadas, hombres con el alma agonizando, -vendiendo su tiempo a grandes empresas come dignidades como son aquellas exitosas-, cosificando sus tristezas y sus efímeras satisfacciones, en pos de lograr más para ser más, sin importarle el otro, el hermano, el espíritu del mundo. Aún en esos casos debemos celebrar y hacer la vista a un lado y preferir la fiesta y la sonrisa, según la mayoría.

Esa mayoría que llamamos sociedad, que demarca los límites a las cosas, crea su propia realidad mediante fórmulas y encasilla y clasifica, como bien aprendió a hacerlo hace dos siglos, todas las cosas referentes a lo "humano" reducido a leyes, y a penas haciendo caso a los accidentes que aparecen tan incómodamente en la cultura; los locos, los melancólicos, los artistas. La humanidad se encuentra enferma, no podemos justificar nuestra ambivalencia pensando que siempre ha sido así y que sólo nos queda vivir nuestra vida en paz. Semejante paz, la actual, la más inmediata me parece una aberración.
En estos días, quienes pueden subsanan sus debilidades con fármacos, maquillajes, propiedades, títulos. Incluso obra artística.  
La depresión, esa irregularidad del ánimo que nos afecta y nos inmoviliza, nos roba la afectividad y la coherencia, la cordura tan sobrevaluada, nos es sino una respuesta natural, de los sensibles ante el mundo que se nos muestra tan desnudo y verídico.

A veces la parálisis nos pone trampas, nos vuelve seres inexpresivos, consumidores voraces, agresivos. Es una nube de niebla negra que cubre todas las cosas y ensucia los pensamientos, y en muchos casos esa niebla se sale de control. Lo sabemos bien, de memoria, de pies a cabeza quienes la hemos padecido.
Sin embargo yo bendigo la melancolía. Bendigo eso y la llama inextinguible que tengo adentro, la que se ha mantenido ardiendo a pesar de todas las tormentas y vacíos. A veces me mantuvo sólo el recuerdo que tenía de ella porque no la encontraba, y tuvo que venir alguien a mostrarme la suya para recodármelo. Otras tuve que aferrarme a la intuición de que hacer una diferencia era posible. Y esas cosas intangibles e invisibles para otros son lo que yo más atesoro de mi misma. También de los otros.

Bendigo también a la locura, como ya he dicho tantas veces, puesto que ha sido navegando en ella que he encontrado a los mejores compañeros de vida. Y sé que ésta, el nombre y el significado que le damos es completamente relativo, cada época necesita de sus locos, cada cultura necesita una contra parte para afirmarse, cada pueblo requiere de un chivo expiatorio.  La libertad verdadera del individuo no tiene que ver con una democracia, con su capacidad adquisitiva, con la facilidad con que desarrolle sus habilidades en este mundo competitivo. 

La libertad consiste en aferrarse al coraje, y mantenerse firme como un saúco ante el viento agresivo de la crítica y el rechazo. Admiro a la cuba socialista, al poeta que delira en el metro, a tantos amigos que sé que luchan defendiendo sus convicciones.

Hace poco discutía acerca de porqué sentía yo admiración por un país donde la democracia no existía, y las personas no eran libres de comprarse champús.
Pues bien, en este país, en México, se supone que somos democráticos pero tenemos un presidente no elegido por la mayoría, y las mujeres superficiales son completamente libres de adquirir afeites para venderse cada vez mejor en este mercado de personas que constituimos todos como sociedad.

¿De qué carajos sirve la libertad si no es aprovechada para construir una realidad mejor Sonia? 

Vivimos en un mundo lleno de ilusiones y apariencias. Muchos caemos en la tristeza por preguntarnos si es el único posible.


Yo no celebro las veinticuatro horas del día, y no llevo una sonrisa luminosa pegada al rostro, pero celebro la vida, la amo, la protejo, aquella que para mi es verdaderamente la vida. La vida interior de mi familia, de mis amigos, sus procesos y sus mínimos logros son para mi una buena razón para tratar de jamás traicionarme a mi misma, ni a mis valores ni a mis convicciones.

Celebro la valentía de tantos que saben lo dificil que es abandonar los moldes, y conocen el rechazo y la soledad debido a ser diferentes, y los celebro tanto porque sé que solamente en ellos cabe la posibilidad de una diferencia. Y aunque a veces la depresión lleva a la muerte, veo a la muerte como una alternativa digna ante la posibilidad de que mi único camino sea aquel que me hayan impuesto otros, bajo sus reglas, las que no construyen más que vanidades, y prefiero morirme antes que formar parte eso; del mundo de los muertos que se piensan vivos.




A Irene Sanchis y a los amigos que aveces se tornan tristes.

19/09/2009

Teoría

Se me ocurre acerca de la poesía;  sin importar el idioma, el secreto del mensaje poderoso, de su capacidad de evocación y la claridad de su imagen no radica tanto en el significado de las palabras sino en su pura resonancia. Es como el poder de un tambor que retumba en la conciencia. Que las palabras dichas posean un orden semántico y contengan un buen razonamiento es pura coincidencia. 

Cuestión de suerte. Lo importante es captar el ritmo. Hay que aprender a invocar sinceramente el sabor de cada letra, su combinación con el resto del alfabeto, y el divino silencio que conforma una música. La lógica y la razón son puro accidente. Si el poema nos acerca a la fuente de todas las cosas mediante su subjetividad y su redondez, y esa fuente se intuye nebulosa y perfectamente caótica, entonces me atrevería a afirmar que la normalidad en esa fuente a la que todos acudimos al apreciar el arte, es dichosamente la sinrazón, el sinsentido, lo absurdo, todas las locuras reunidas en una sola; el demente universo, valiente y arrojado.

La cordura es entonces un mero accidente, el orden un tropiezo. ¡Que Dios me libre de caer tan planamente en ese terreno estéril para el alma y la poesía! 

Prefiero volar sobre el mar, en el cielo sin límites de lo innombrable, cantando siempre en el delirio de esta loca voz elocuente. 


17/09/2009

Nimiedades

1.- Ha sido una semana pastosa. No he ido a mis clases por la lluvia, la tos, los días feriados. No me he movido más allá de mi cuarto-estudio diminuto de Mixcoac. Me he acuartelado para terminar intentos de escritura, terminar de leer a Proust antes de mi cumpleaños y pintar. Lo demás la verdad me vale un comino. Empiezo a desdeñar la compañía de personas que me son ajenas y a enamorarme de la soledad del estudio. Aunque anoche hubo otra de esas reuniones que tanto bien hacen, tranquilidad, buena conversación, espejeos y dibujos. Trasnochar, pararse tarde y tomar café, que por cierto, no termino de dejar.

2.-He estado trayendo al presente la memoria de mis meses frente al mar. Cómo me paraba triste en la arena y veía el horizonte pensando que el mar entendía todas las penas. Había días nublados que me reconfortaban, me envolvía en un capullo de gotas, era como si el mundo llorara al unísono conmigo, y me tendiera su mano, como hizo todos esos días en que tuve que dedicarme a la dolorosa tarea de sanar bajo el sol y bajo el agua. como cuando sané bailando, esa vez bailé muchas tardes al salir del trabajo, mi danza era simple pero todo tenía sentido si me veía yendo y viniendo como las olas. En esa época los días eran tan vertiginosos y tan profundos que no podía escribir. Un día me dolía el estómago, me quedé en cama todo el día, un cangrejo entró en mi cuarto y cuando tuve que sacarlo me di cuenta de que el día era muy tibio, y me acosté bajo el sol hasta que el dolor se fue. Creo que desde entonces pienso en aquello que se dice de los pájaros, el sustento y la supervivencia. Cada vez que lo he necesitado ha venido abrazos de muchas partes, en muchas diferentes formas. Las palabras de aliento no siempre son palabras, el beso llega en forma de brisa, la caricia en forma de viento.

3.-Puedo describir cada uno de los momentos de los que habla Proust en En busca del tiempo..., casi conocer el grosor de los tejidos, escuchar el crujir de la duela debajo de los zapatos. Me retraigo en la visión continua de una retaila de reflexiones acerca de las pequeñas cosas. Hace años desesperaba a otros cuando decía esa palabra; cosas. Ahora se ha resignificado, quiere decir que el mundo habla, hablan las cosas, todo contiene una memoria cuando se lo evoca. Todo está lleno de vida puesto que reconocemos su existencia. Conforme las cosas se animan le devolvemos la vida a los mundos internos que contenemos al mirarlos. Esta mañana me desperté con una sensación extraña, me sentía ajena a mí misma, mi cuerpo era solamente otro cuerpo, mi conciencia otra conciencia, una más y ya. La sensación desapareció cuando vi a mi lado otro cuerpo, frente al otro, testigo de mi vigilia, yo podia también ser partícipe del mundo. Un testigo de las maravillas nombrables e innombrables.

4.- Mi madre fue una bailarina, hace poco veía sus muchas fotos de coreografías. Ella debajo de los reflectores, debajo de la penumbra que un flash de los setentas permite develarse en las fotografías que ahora forman parte de su pasado. Ella con sus diversos atavíos, siempre sonriendo, con su cabello negro brillando y flotando en la eternidad de los instantes fotográficos, de amarillo, como todos la llamaban, olvidándose del mundo mientras estaba en el escenario recreándolo. Dejó su vida de bailarina para ser madre, por haber decidido vivirse a través de una familia. no sé qué tanto haya influido ella y sus faldas de encajes y algodones y tules en mi deseo de bailar. algunos simplemente nacemos para bailar. Recuerdo mis días en la escuela de danza, los cuerpos húmedos de sudor, los espejos escurriendo el cansancio que encerrábamos en el salón los días fríos, cuando yo me ponía dobles mallas y un pantalón, calentadores, suéteres y hasta bufandas. un día hacía tanto frío que llevé puestos un par de pantalones encimados y no podía flexionar bien las rodillas. Ese día lloré en clase, o lo intenté pero me contuve, porque dejar salir ese llanto  habría sido mostrar debilidad, y en ese momento lo último que quería era darle la razón a ese novio que tenía, que veía a las mujeres como seres que necesariamente debían ser hermosos como si esa fuera su misión, proveer de belleza al mundo, aunque se fusese fuertes y no sólo pájaros delicados y fugaces . Como si la belleza fuera en efecto aquello que yo buscaba cada vez que vigilaba cada movimiento y cada línea que hacía mi cuerpo, como si alguien fuera a fotografiarme como a mi madre. 
Los bailarines desarrollamos un sentido del tacto más despierto que el de la mayoría. Cuando volvía a mi casa todas las noches, cansada en el autobús me sostenía de los tubos de fierro, pensaba en su temperatura fría, me veía como a una planta verde llena de vida que padeciera el infortunio de haber nacido y crecido en una ciudad de acero y asfalto. Pero aún así sentía la frialdad, el roce de los pasajeros, imaginaba incluso el tacto de la piel de las mujeres, el olor de su cabello, asiendo cada sensación como si supiera que un día vendría alguien a quitarme la vida, y lo único que me quedara, ya muerta, fueran los recuerdos a los que me había aferrado con tanta pasión.

5.-Recuerdo una vez que fui a un velorio y todos lloraban y yo no pude contener el llanto. Me daba pena llorar, me metí al baño y me escondí de todos.

6.-Tengo una experiencia que se repite y me persigue. A veces pierdo cosas valiosas. Objetos simples que tienen un significado. La primera vez debe haber sido cuando tenía ocho años, es una anécdota que siempre cuentan mis padres. Había sido día de reyes y esa mañana mi hermano y yo recibimos muchos regalos, películas de cine fantásticas para niños, un oso gigantesco más alto aún que yo de pie, máquinas de construcción en miniatura a las que mi hermano era muy adepto a pesar de sus cuatro años, y una sirena con el cabello rojo que tenía piernas que podían ser cubiertas con una brillante cola de color blanco.
Ese día mi preferida era la sirena, desde muy niña mi tema predilecto ha sido el mar, el primer poema que escribí hablaba de él y la soledad. Me gustaba pasar mucho tiempo en el agua, tanto que un día tuvieron que cortarme el pelo porque estaba podrido de tanto estar mojado. Conocía bien la historia de la pequeña sirena de Andersen, aunque no entendía como ella pudo haber renunciado al amor por quien tantas cosas había hecho. Todavía no lo entiendo muy bien, los sacrificios, volverse espuma romanticamente y ganarse el cielo etéreo de la inmortalidad cuando se renuncia a la felicidad, al menos no todavía. La tarde del mismo día de reyes me di cuenta de que no encontraba a mi muñeca por ningún lado. buscamos todos por todo el departamento pero no apareció. Yo estaba muy triste. Incluso me sentaba en la cama por horas intentando aparecerla, según yo, con sólo desearlo. Hasta que por la noche mi hermano de cuatro años al verme tan triste decidió confesar el crimen infantil; mientras jugaba con ella en el borde de la ventana la sirena se había caído desde el cuarto piso. Se quedó callado todas esas horas quizá sintiendo culpa, sabiendo que quizá la muñeca seguiría en el estacionamiento del edificio, hasta que me vió tan triste que nos dijo la verdad. fue muy valiente. Yo era una hermana tormento, le dije que nunca se lo perdonaría, obedeciendo a mi carácter solemne y trágico que tantos problemas me ha traído. Mi papá puso un aviso en la cochera ofreciendo recompensa para quien devolviera la muñeca a su dueña original, y unos días después alguien toco el timbre de la casa, cuando abrimos estaba la muñeca en el piso, el captor no había exigido la recompensa. Sólo vimos una muchacha alejándose por la mirilla. El orden se había restablecido.
Muchos años después me enamoré de un músico que vivía en el norte del país. Las condiciones que nos rodeaban eran especialmente adversas lo que me hizo aferrarme más a la intención de cometer cualquier tipo de acto que fuera necesario para asegurar algo, la relación, los encuentros, al menos la oportunidad de la cercanía. Viajó él, caminamos mucho sobre charcos y hablamos. Luego viajé yo, muy en contra de las opiniones de mi familia y rebelándome alegando que ya era adulta salí de la casa de unos tíos que vivían en una pequeña ciudad de terratenientes progresistas, donde yo fui de vacaciones, y tomé un autobús que viajaría cinco horas. Sólo llevaba unas sandalias frágiles, una bolsa con una libreta, un poco de dinero, y una pañoleta verde de flores. La empresa amorosa resultó un fiasco. Tuve que volver pronto, sola, decepcionada, con la frente en alto y la certeza de encontrarme con caras de desaprobación a mi llegada.
Así fue. Luego esa historia se esfumó. Quedaba yo, casi intacta. 
Después fue frente al mar, años después, que tuve una desagradable pelea y un rompimiento amoroso con quien entonces era mi novio, yo llevaba la misma pañoleta verde. Él hablaba otro idioma, el de los silencios, amaba el amor de las ausencias, y las caricias de hielo. yo recogía las migajas que quedaban en el aire, y las hacía un tesoro, ese día lloré mucho. Cuando me alejé lo dejé en al arena, callado, alejado, ya muy ausente, y en la arena se había quedado mi pañoleta. Caminé sola y descalza hacia la habitación, y recordé que había dejado mi pañoleta verde. Estaba firme en el rompimiento, pero saber que había perdido mi pañoleta plagada de mi recuerdo de ese viaje al norte me había vuelto a una actitud derrotista. Tomé una ducha y escribí en mi libreta que iría a buscarla, si la encontraba él regresaría, si ya no estaba él tampoco estaría.
Bajé a la playa caminado y atravesé un paraje gigantesco mientras anochecía. Pero finalmente la vi medio enterrada, revoloteando con el aire y ya muy húmeda por el mar. La amarré a mi brazo y volví. él estaba ya en la habitación, mi condición con el azar se había cumplido, aunque él estaba ausente, mi afán por recuperar todo lo que había perdido me había hecho encontrarme con la trampa de los resucitadores. el muerto que vuelve a la vida tiene los ojos vacíos. Y así fue él desde entonces, un cadáver que hacía las veces de amante, de presencia corpórea.

La última vez que perdí algo fue hace casi un año. Estaba vagando por una ciudad nueva, con sandalias nuevas, y un nuevo color de sol en la piel. Estaba sola en otro lugar, quería dejar de ser yo, olvidar mi pasado y mis errores, las decepciones. Empezar todo de nuevo desde cero. No había aún nada qué hacer, sin casa, sin trabajo, lo que me ocupaba en el día era vagar por la costa y recorrerla para pensar y cansarme y agotar el día. Gastarlo como si fuera una hoja en un calendario. Por la noche fui a dar vueltas por algunas tiendas. Una de ellas estaba llena de telas, olía a inciensos y prometía pasillos enteros de especias y joyas. Entré para evadirme, una vez más, cosificarme. Fui a una mesa llena de pulseras y collares, encontré unos platones repletos de anillos de madera. Me probé muchos, sólo para perder el tiempo y con la intención de llevarme uno sin pagarlo, sólo por ocio. Me probé muchos y no me llevé ninguno.
Volví a mi habitación de hotel, me bañé, me metí a la cama y vi que ya no llevaba el único anillo que había decidido llevar al viaje. Un regalo de mi hermano hecho hacía ya diez años. Oro y diamante y recuerdos perdidos, quien sabe dónde, si en el mar, la arena o vaya Dios a saber.
Al otro día la suerte me llevó a encontrar trabajo, y tuve que mudarme a varios kilómetros de esa ciudad. comencé a trabajar para personas ancianas, largas jornadas de trabajo, poca paga, pero una vista al mar de 24 horas. Seguía triste, aunque la rutina me daba muchas satisfacciones y se me fue olvidando la razón de mi huída. Pasó un mes, tuve un día de descanso que tuve que pasar en la ciudad a donde había llegado originalmente. Di vueltas por las calles, entré de casualidad a la tienda llena de joyas y telas y especias. Se me ocurrió que quizá ahí había perdido mi anillo. Me acerqué y busqué en el fondo de uno de los platones y no lo encontré. Busqué en otro, y en otro. Me veía muy extraña sacando todos los anillos de los platones así que una mujer se acercó, le conté, me ayudó a buscar y en el último platón estaba, mi redondo agujero de oro con el diamante flotante. 
Ahora mismo lo tengo puesto. Pensé en mi familia y en mi historia, las cosas que me hacían ser quien soy. Todo eso estaba en el orificio del anillo, en el vacío. 
Después salí de la tienda, le dije a la mujer que era un buen augurio, mientras caminaba por la calle me sentía flotar, era como si me hubiera sido devuelta una parte de mi que era invisible, que nadie más podía tocar, irrompible. Imposible de perder. Me llenó de esperanza, todavía cuando lo evoco me lleno del aire de la costa, del frescor de esa noche en que me fui a la cama, en una plena y dichosa soledad acompañada.

Hay otras historias así, pero debo ir a dormir.
Afuera no pasan muchas cosas. Falto a eventos sociales, evito aglomeraciones, pareciera que cierro las puertas, me envuelvo en mi misma. Todo sucede adentro.

-"you know I understand all those invisible things that move you on"...

Pour toi...
09/09/2009

De nuevo Proust


Se me ha ocurrido escribir mientras preparo uno de mis tés en la cocina. El día ha sido lluvioso y la estancia ha estado mayormente oscura. Me he dedicado a leer como terapia ante la angustia que arriba desde tantos sitios al mismo tiempo. Puesto que sólo soy concretamente yo, el individuo cargado de significados atribuidos por otros cuando vivo en el diálogo y mi desorden mental se reconstruye y solidifica apenas empiezo a pronunciar palabra y conformo frases, y acabo contando a un otro lo que me sucde, lo que pienso y lo que siento, de mi puedo decir solamente aquello que dicen los demás. 

Los otros dicen que soy un caos. Siempre en pos de una nueva empresa mientras me hallo enmedio de una, la anterior siempre resulta menos gratificante que la subsecuente así que vivo de comienzos. Pocas cosas he finalizado en su totalidad. Soy una "desorden" de deseos, presa de pasiones y apenas una nueva cuestionadora del destino. Antes el destino me parecía ineludible. La vida era un todo que ya estaba conformado con sus pequeñeces y sus trascendencias. Ya todo estaba dicho, a través de los sueños nada más podía asomarme a ese cúmulo de existencia totalitaria. La intuición era entonces, hasta hace poco una hendidura en el tiempo que me dejaba "conocer" amplia y profundamente lo real.  Ultimamente esa percepción se modifica. A veces parece que rompo uno tras otro varios patrones, lo que los otros esperan de mi, lo que yo me planteo como bueno, por lo que lucho o dejo de luchar. Las burbujas de palabras se rompen, y me encuentro ante un panorama desolador de historias escindidas todas. Lo único que me conforma es ese continuum de rasgaduras.

Por eso el gesto serio, el ensimismamiento, lo inuscitado de mi discurso, los silencios. La irreverencia de mis actos. Me significa el contorno de todas las roturas en mi historia. Todas son mías, las desavenencias, los pequeños logros, la ensoñación con que envuelvo el mundo de los objetos y lo moldeo al mundo de las ideas, la manera en que los espíritus del carácter se afianzan al físico de las personas y les confieren una vida, esos nichos cálidos repletos de narraciones en primera persona que somos, que aunque haga frío como hoy se presentan como destellos luminosos en medio de una vida a punto de cosificarse. El aroma de los perfumes recobrados del olvido, las miradas acompasadas de viejos transeúntes, los nombres, todo vive en la nube que me cubre y me asombra todos los días. Afuera en la calle de luces difusas antes la mirada de muchos soy una madeja de recuerdos, tejo complejas ensoñaciones que acarician poco a poco lo concreto, lo palpable se me devela como una tierra prometida, mientras llego al sólido espacio lo que soy es esto; siempre ante un otro, un nudo de palabras flotando, a la espera de caer al tímpano, y desafiar el tiempo donde efímeros nos resignamos a la muerte, la que insulto contenta cuando escribo.  

He regresado a mi lectura de Proust, lo había abandonado muchos meses y otra vez el infinito mundo de memorias me vuelve al tacto. Estoy feliz de habitar otro pellejo, porque además en mi escritorio, con el pequeño universo de papeles la multitud de vacíos cobra un sentido, y en una página desahogo y me rompo, y luego vuelvo a reconstruirme nueva, peor que nunca, más arraigada aún a mis defectos, menos provista de posesiones y en cambio más ataviada con palabras.  Las únicas que me permiten tomarlas de las mano y llevarlas a pasear, acostarme con ellas y contarnos juntas todos los cuentos, decirnos al oído lo necesario. Demoler el orden del universo con la rebeldía de un oxímoron y plantearle una nueva luz de conocimiento. Heroína del tiempo que se diluye ante la vastedad de un texto, perfecta asesina de las horas, cuento universos nuevos, de los que explotan con un grito; el grito de las crisis y los llantos, y la dicha de saberse todas las palabras imposibles. 

Proust devela su interior através de su mundo más próximo, en Por el camino de Swann nos hace disolvernos con él sobre ua almohada; de pronto no es una mujer sino uno mismo quien nace de su muslo.. quien se promete como protador de un placer infinito y se recrea a sí mismo através de sueño, lo que nos deja desgarrar las horas, burlar la línea y encontrar buscando el tiempo que se cree perdido. Me han dicho muchos que vivo en el pasado. No es así, el pasado vive en todos nosotros. 

Hoy estuve escuchando a Satie, los días de lluvia vienen bien a la mente, los conceptos salpican; la humedad difumina las superficies de las cosas, una hermosa melancolía se vuelve cuento, la poesía invade todo aquello que es capaz de invadir. Amo los gigantescos párrafos de Proust. Su niñez nerviosa, la manera en que observa el detalle de los lindes breves de una hoja, el dejo amaderado de un vino bailando en los últimos soplos del viento otoñal. El saludo a la historia propia compartida. Su apertura. 

-" Unicamente desafiando a los dioses el héroe es héroe" rompiendo las cadenas del destino, lanzándose en la desnudez total al fuego del vacío, inquieta el orden, pone en peligro el antiguo universo. Se arriesga ante la muerte, pero tiene fe en un mundo nuevo.

Mi té está listo

-A mis queridos cófrades
28/08/2009

Procesos similares

En espera de ayudarte a entender un poco, para mi decir que se comparte un proceso similar es hablar de un proceso de búsqueda. Todos los seres humanos viven alguno, unos deciden darle una forma u otra, vivirlo silenciosamente o en cambio compartirlo.
Compartirlo no es simplemente coincidir en tiempo y espacio. Amigos con procesos similares son muchos en el mundo, de edades y creencias distintas pero que están dispuestos siempre a abrir los ojos y dejarte leer en ellos sus historias de vida, y a darte una mano, o el brazo, o una caricia multiforme para decirte que no se está solo en el bosque. Es fácil reconocerse así, en la inmediatez de la calidez de la voz y la sinceridad con que se cuentan las cosas. La valentía de quienes eligen la subversión y la intuición como armas contra la tendncia del mundo a homogenizarse, y a querer callar todas las voces interiores...

Sobre todo, los procesos similares a los que me refiero son procesos de índole creativa. Autoobservación, autocontemplación y generosidad. Yo agradezco todas las historias que se me han compartido, y los silencios y las muestras de afecto, las críticas, pero sobre todo el cariño y la profunda hermosa inteligencia, tan auténtica en cada uno de mis amigos. 

No todas las personas pueden ser así. No todos pueden dar, ni darse, ni ser compasivos. Y eso es una pena, por eso encontrarse reodeado por seres que se comparten a sí mismos y tienden la mano es tan gratificante. Se abren a si mismos y después nos damos todos cuenta de la gran manada que formamos.

Lo que muchos quieren llamar locos, los que tantos historiadores, psiquiatras, doctores quieren curar porque abrazamos al alfigido y decimos lo que pensamos. Y porque obedecemos más al corazón que a la lógica -dioslatengaensugloria- En lugar de lanzarnos a la tarea de emprender una vida cargada de rutinas, reglamentaciones, órdenes, trafico, intercambio y cosificación de lo humano.

de los procesos de esos locos me refiero entonces
26/08/2009

Crisis

De regreso a casa a las 10:45, hora de hacer la primera entrega. el comienzo; café que hierve listo en la mesa, una compulsión casi frenética me hace dejar todo en pos de la tarea principal; escribir. 
Pero algo no me deja, la nueva manía neurótica de saber acomodar el escrito en la libreta indicada. Será la grande con papel resbaladizo y margen azul cielo francesa, la diminuta acompañante testigo de asaltos repentinos de ideas en la calle, el metro, una restaurante, donde sea, o la sagrada libreta autoencuadernada forrada de seda rosa fucsia que se entera de los devenires inestables de mi caligrafía, mis viajes y los análisis llevados al límite y lo absurdo que descubro sentada en la banca de cemento del parque, donde jugaré ajedrez de nuevo luego de muchos años. Antes de la partida general.

No me decido dónde construir la ficción de antes de las doce del día. Por eso vengo a escupir breves tonterías aquí. Los días se articulan entorno al papel y a las letras, a veces al golpeteo de mis dedos en el teclado de la computadora. Aunque prefiero las libretas, donde puedo si me siento aturdida tomar un lápiz y hacer veinte esbozos de lo mismo, la misma persona en distintas posiciones. como para desnudarla y atraparla en mis hojas, como si mis libretas fueran un hogar para desamparadas identidades, donde pueden vagar desnudas y libres como seres habitantes de un paraíso. 

La literatura es la reinvención de una sola voz. Toma distintas formas. Se encarna según las circunstancias, que son a pesar de lo que se cree insignificantes. Cuando escribo fluidamente, sin detenerme, hasta ver delante de mí páginas y páginas ordenadas, utilizo una voz que he recordado. 
La vo que nos dicta es una voz que debe recordarse. Leer a ciertos autores que en su momento fueron capaces de oír la voz abre la puerta para comprender la tesitura y el sentimiento profundo de la canción mayor. No se trata de autores, ni de estrellas creadoras. Se trata solamente de escuchadores atentos, personas con los ojos bien abiertos, que conocen el valor de quedarse quietas. Si no la voz no se devela, cuando se escribe de obedece al dictado, una voz habla, y con las letras que se plasman se hace otra, un eco. 

La vida no está llena de misterios, todo está ahi delante, las voces nos han contado formas, tragedias donde podemos aprender a jugar con el drama, nuestra ideas de destino. Podemos aprender a tener a la locura de acompañante, dejarla susurrarnos cosas al oído, y tal cuals e aprende a bailar en la cuerda floja de la ficción y la realidad, aprendemos a cantar con la voz, casi al unísono. Como ahora en que el tiempo se desgarra, y lo que yo escucho que te cuento en éstas líneas tu lo vas pronunciando con tu propia voz hecha de tu silencio. A menos que me leas en voz alta.
21/08/2009

Agua simple

No hay nada más bonito que escuchar un tango de Piazzola con un poco de saxofón. Pasearse por la casa descalzos. 
Afuera está lloviendo y no me puedo concentrar para escribir. 

¿Para qué escribo en éste blog? Como dije hace muchos años cuando empecé a escribir aquí, lo hago para que quienes no están cerca sepan qué pasa por mi cabeza. También es como una especie de desahogo, como cuando se guarda un secreto y es necesario soltarlo por ahi, aunque sea escrito en una servilleta que metemos en una botella de frutsi que se arroja por la cañería. Se nota que no estoy inspirada escribiendo ésto. Pero no siempre se puede estar inspirados... Tampoco es posible dejarle a la nebulosa e impredecible inspiración toda la responsabilidad de nuestros actos, o en este caso escritos.

En cambio hay que darle al oficio sea cual sea una nutritiva fatiga. Así como se preparan los terrenos para cuando llegue el temporal y las semillas logren su cometido. Así se debe preparar el terreno del quehacer, para que cuando llegue la señora inspiración ( que hoy no se quiso aparecer ) sea posible cazarle las ideas y no se nos escapen por ahí como mariposas muy bonitas y libres pero efímeras y polvositas. 

Poco a poco me vuelve la danza al cuerpo. La ciudad recobra sus espiritus delante de mí. Otra vez siento, luego de muchos años de sequía que llega una tormenta de vida, y me hablan todas las cosas. Todas están vivas. Todas tienen cosas que contar. 

Ayer por la noche traje a dormir a una tórtola a mi casa, se instaló en el marco de uno de los cuadros en la pared. Ésta vez no quise hacerle un cuadro para conservarla cerca de mi para siempre. Aunque quizá le haga un retratito en mi hombro. Ya veré después. 
La traje a casa porque saliendo del tango la vi en el piso, ya de noche y sin huir de mis pasos. Pensé que un coche podría atropellarla, o peor aún, alguien que como yo pasara y no la viera y la aplastara contra los adoquines con su suela de zapato. 
Pobrecilla, asustada, mojada por la lluvia, sola, sin huír de posibles riesgos. voló un par de veces, y hasta asustó a mi querida Chispis antes de entrar a dormir a la sala y luego al cuarto.

Dormí sabiendo que ahí estaba ella, en lo alto de mi cuarto, descansando y bien protegida de la lluvia. yo pensaba que estaba herida y que por eso no huía de las personas si éstas se le acercaban. Pensé que no podría volar. Los pájaros con un poco de descanso se recuperan de lesiones en las alitas.

Hoy en la mañana me despertó un aleteo de pájaro.

ME DESPERTÓ UN ALETEO DE PÁJARO

Abrí los ojos y la vi atravesando el cuarto. Ya había luz del sol en la habitación. Me levanté y abrí la puerta, y la tórtola salió hacia la sala. 
De ahí entró a la cocina, y rápidamente por una rendija en la ventana dejó mi casa para elevarse muy muy alto y comenzar su día de ave después de vivir una aventura. 

Ya se fue. Es libre igual que como era antes. Ya no sé qué va a pasar con ella, cuando vea otra tórtola pensaré que es la misma tal vez, puesto que casi todas son iguales. Todas grises, barrigonas, de ojos negros y patitas rosas. Con plumas largas y fuertes y delicadas y esponjosas en la panza. Y con piares agudos y dulces. Tan frágiles, y maravillosas cuales artefactos divinos, diminutos, contendores de secretos perdidos en las noches de las noches de las horas y los tiempos y los mundos y los principios.

Pero fue bonito arroparla, protegerla, verla dormir y procurarla un poco. En mis sueños los pájaros cantan por la noche, y cuentan largos cuentos. Y aveces esos cuentos se mezclan con el sueño cuando hay fatiga. Al otro día no se sabe si su canto fue real o solamente un breve sueño. Pero se queda en el alma una nueva canción, sin muertes ni imposibles. 

La semana ha sido generosa conmigo. No me esmero mucho en encontrarle la belleza al mundo, porque desde hace más de tres años no veo televisión. Y aún así soy algo neurótica. Conforme todo se complica en mi mente, afuera las cosas se simplifican. Las mañanas tranquilas, las lecturas pacientes, los lienzos claros, el violín estridente, las obras "lindas", los amores inmediatos, el pan dulce, el cuerpo del delito, la madre superiora, la noche es joven, los amantes de lo ajeno, las madres de mayo... 

Ya me voy a dormir...




13/08/2009

el pájaro maldito

No resulta dificil de creer
se desbocan erguidas tus palabras
y tus explicaciones, la causa y el efecto 
en tu tan admirado contrapunto. 
pero no miras cómo 
caes en eso que piensas la antítesis de tu deseo.

Lo ejemplificas mejor que ese reporte específico que entregas,
 día a día ante el verdugo comedor de corazones. 
Te comieron el corazón, 
te queda un leve palpitar de noches excitantes, 
un parpadeo de voces femeninas 
que anteceden al aplauso, al interno, al número.

A veces me das miedo. 
Temo ser como tú. 
Pensarme en ese río de acciones que concretas 
dan pauta a una larga ramificacion de golpes contra la vida breve. 


Así de humano y tienes miedo de morirte, 
y de verte vacío. 
Giras el rostro hacia el horizonte 
que tiene más cercana la mañana. 
Construyes cada día palabras suspendidas sobre otras palabras. 
Los hombres necios, los elocuentes locos que lograron crearte esas historias,
 los que salieron del molde y se atrevieron 
a romperse en mil pedacitos para armarse otra vez, 
sobre sus ruinas, 
para un mundo nuevo 
en el que tanta fe tuvieron... 

Les haces una oda de correcciones propias.
Bien, elaboras una argumentación paciente
te concentras
el ritmo disciplina, te vuelcas en la fuerte mansedumbre
del la rutina diaria

tu nombre sobre hojas 
la gris bufanda gris erosionada

el tiempo
su canción 
donde te eriges hombre, rigor, pausa, 
continuum de ambiciones

cómo buscas allá en las enredadas 
en las cómplices parcas erudiciones
un espíritu que anda volando sobre el mundo

el que viste de niña
el que te abrió de un soplo el alma, las manos
la cordura, la humanidad que bulle medio rota

ésa consupiscente errática verdad
que duele


que te araña con sus misterios las líneas de la espalda

ese espíritu sombra que guardaste en un minuto-infancia
llena de nada

luminosa y perdida...

te despide

porque tu aliento ahora se mece en una historia llamada
órdenes, tajantes palos de madera rompen nuestro silencio
marcando con sus azotes y sus moiras ésta ínfima inocencia que es el tiempo

cuando tan sólo corre en unas venas 
y nos mira con todas las preguntas reunidas en un negro tibio
el sin lenguaje

el vasto campo de caricias, viento
lo abriles furtivos que dan trigos
el pan y el alimento.

Te despides, 
tu cuerpo de costumbres y compases
mujer, se nos revierten.

Le perteneces más a aquella fábrica de tuertos
y te vendes tranquilo a los humores, los nuevos combustibles
tu asfalto se disuelve en esos sueños... los rudos frontispicios
de las cavernas herrumbres encajadas de las otrora verdes callejuelas.

Te tengo tanto miedo 
que me voy alejando de tus formas
aunque la salvación me dicte perderme muchas veces
y revolverme estúpida en la hiedra
en éste afán de no verterme en la costumbre
de creerme humana y sin embargo negarlo
y afirmarme control, calladamente 
olvidarme silbar, ave nocturna,
no saberme soñada, apenas halo
apenas una espora en los posibles límites
de lo innombrado.


.


 
10/08/2009

Farías

 
luego escribo algo.. tengo tres posts de blogs diferentes esperando.. pésima idea tener tantos espacios..
 
 
28/07/2009

Recuento

 
Abrí por casualidad un cuaderno que atiborré de lamentos hace un año, justo por éstas fechas, cuando apenas bajaba profundo y me metía y rascaba hacia la tumba y el valle de las mujeres muertas. Justo hace un año.
 
Contando, nacieron de las noches tristes 112 poemas y ocho cuentos.
Avancé no sé si hacia la mitad de dos novelas, hice casi cien dibujos en mis libretas
dos de ellas se llenaron de palabras
se abrieron ante mi nuevos cuadernos
apareció una nueva voz que me dicta historias nuevas
he pintado ya 26 cuadros ...
he bailado muchas muchas incontables veces
puedo decir que canté durante noches enteras
en una lengua antigua
y creo que los números no importan tanto, en cambio;
 
he aprendido a hablar con el corazón
y a reconocer en unos ojos el color de un alma desgarrada
y a atreverme a ser valiente y a abrazar a esa persona
que como yo lloraba tanto hace un año.
 
También me cambió la fisonomía, el rostro es más fuerte
el cuerpo más redondo y tibio
los pies han viajado
mi mente
y mi corazón desde lo profundo
ahora laten y cantan a las cosas
que me hablan cada día
 
A cada rato encuentro más personas con procesos de vida similares
mujeres que son viajeras y exploradoras
hombres que crean y pueden tocar el alma con sus obras
 
los nombres pierden importancia
millones de lágrimas después
 
qué bien se siente saber sintiendo
y encontrarse en aquello que antaño nos era un extravío.
Ninguna otra tormenta me había traído tantos hijos.
 
Veré que viene ahora, el futuro ya no está esperando...
henos aquí...
 
 
24/07/2009

Más locura

 
Algunas veces, -he de confesarlo- sí me gustaría no sentirme como una loca. Por ejemplo en los días malos, que cada vez van siendo menos entre los buenos, cuando me levanto y me doy cuenta de que mi cabeza no logra concretar un sólo razonamiento, y empiezo a escuchar frases sueltas y a pensar escenas con imágenes, muchas al mismo tiempo como si se observara un panal de habitaciones con personas distintas en cada una teniendo diferentes conversaciones. Cada objeto que veo en mi camino desde la cama a la regadera.. luego mientras me visto, los perfumes, las formas, la intensidad de la luz, el ruido que entra por la ventana mezclado con mis esperanzas en el futuro y mi convicción de que pronto todo va a cambiar, la rutina, los nombres, la ciudad. La compañía.
 
El olor del café me revuelve las ideas, pienso en todas esas veces que he bebido café, en los zapatos que usaba, los lugares a donde he ido, el sabor amargo de algunos recuerdos hoy dulcificados, cualquier sonido llega y me arrebata de mi ensoñación, no puedo ni quiero detenerme, si camino, mientras esté en continuo movimiento no puedo angustiarme, así que atravieso las calles y llego al parque y empiezo a dar vueltas hasta que todos mi sonidos nternos de pronto se arremolinan y me aturden, y empiezo a correr hasta cansarme y sentr el corazón a punto de salirse por mi boca, hasta que se me ocurre que slamente soy un cuerpo más que se fatiga y respira, y caga, y cuya sangre corre igual que en todos los demás cuerpos..
 
Aunque si pienso en cuerpos comenzo a escuchar un salpicar agusanado de fluidos golpeteos de una piel contra otra piel, labios que se humedecen, sudores mezclados, gases internos, esporas de piel dramaticamente enviadas a la atmósfera que tantos compartimos, así como compartimos tantas cosas.
Se siente como si tuviesen que vomitarse millones de palabras.
 
Aunque me pregunte a mi misma para qué, tanta frase y tantas líneas escritas, y ésas que nunca nadie ve ni espero que lean. A dónde se va tanta narración? Es muy cansado, así; dos días sin detenerse pensar y repasar la última semana, las texturas hermosas y las nuevas voces extranjeras protno cercanas a volverse unas más familiares, familia, grupos, rebaño, granjas.
Palmeras, dátiles, azucenas, rompevientos, cursos.
Sábanas nuevas, personajes, clavicordios de antaño. Seguro hay por ahí un poco de miedo, después de todo es conmigo, una demente desquiciada capaz de gastarse todo, y abandonarlo todo y lanzarse a una búsqueda de algo que no sabe qué es.
 
Me gusta cuando se hace noche y escucho los coches allá afuera, y está fresco. Y cuando termino un texto, un poemita, un cuento y me emociono no sé porqué y me salen lágrimas. Y cuando preparo el agua para el té y el café. Cocinar para alguien. Dibujar rostros. Desahogarme aqui. Encontrar caras cocnocidas en la calle por coincidencia, carcajearme por bromas estúpidas con Valeria, ver a las personas en la calle formando rios de gente. Mirar por la ventana de un avión.
Cambiarle el lado a la amohada cuando se vuelve caliente. Encontrar nuevos libros que termino de principio a fin sin detenerme. Recordar que tengo dedos porque me duelen, por escribir y porque sigo comiéndome frenéticamente la piel que está cerca de las uñas.
 
Me gusta cuando hablo con alguien en el parque "el parque" y sentados en el kiosko donde jugaba de niña abrimos el corazón y dejamos todo al descubierto. Toda la fragilidad y aquello que nos hace ser humanos. Me gustan mucho los silencios. Imaginarme con cuerpo de anciana muy arrugadita que mete sus manos en una caja llena de cartas y recuerdos. Ver películas románticas con mi madre y suspirar las dos al mismo tiempo. También me gusta reírme por horas hasta que se me olvide de qué me estoy riendo. Y llorar por horas también hasta que sienta que lloro incluso por aquellos que contienen el llanto y no pueden, ni quieren abrirse el alma y dejarla bajo el sol.
Y creo que si me gusta también sentirme una loca, en mi pequeño mundo hecho de ojos y colores y música. Hasta hace poco descubro que ese universo propio, lleno de rincones oscuros y luminosos, y de simplezas, también se puede compartir. Y no hay nada más hermoso que eso.
 
Ya me siento mejor.
 
 
 
14/07/2009

NIEVES

 

no hay ceguera, silencio ni distancia.

13/07/2009

mujeres muertas 1

Hace muchos años tuve un sueño muy oscuro. Recuerdo que cuando desperté todavía tenía la sensación de haber perdido mucha sangre y de haber estado exangüe sobre un charco de agua en el piso.
 
En el sueño me llamaban por teléfono para avisarme de un nuevo proyecto de trabajo, me decían que iba a recibir una visita de una mujer y que debía estar atenta para ayudarla a cumplir con nuestro cometido. Yo me bañaba y me vestía para estar lista, la mujer llegaba puntual por la tarde y yo la invitaba a sentarse en la cocina. Me contaba que en el golfo de Veracruz había una planta petrolera, que había un hombre hacía dos años que se había perdido en el mar o en un poblado cercano, y me daba unos mapas y unas tablas de estadísticas que se suponía me ayudarían en mi labor de vidente para encontrarlo.
Al día siguiente me llevaban con un hombre en unas oficinas, dentro de un edificio muy alto. Mi destino era una habitación repleta de papeles, y un halo de luz cubría la mesa y daba en el rostro del hombre que al principio yo percibía de espaldas. Me presentaban con él, todos los que me veían me daban la impresión de que tenían una fe extraña en mi, como si yo fuera ya la última esperanza de ese equipo de búsqueda que mucho tiempo atrás se había formado.
 
El hombre que me esperaba en la mesa me decía cosas en otra lengua, sobre la mesa estaban encimados unos sobre otros mapas, libros y dibujos extraños, y yo sentía que no iba a terminar de interprear tantas cosas nunca. De pronto el hombre me tomaba una mano, y la ponía sobre su frente, yo me asustaba un poco al ver que mi mano se volvía transparente, y dejaba ver un ojo en su palma, como si saliera de su mente, o de la mía, o de no sé dónde.
Luego llegábamos a un momento de silencio, d mucho tiempo, como en las películas cuando se muestra el paso de los años en pocas escenas donde los actores llevan a cabo cosas distintas y no se oye su voz.
Pasaban cinco años, mi compañero y yo estábamos contentos porque finalmente habíamos encontrado al hombre perdido, y teníamos una carpeta de informes listos para presentarla a los medios de comunicación o a la prensa, o a algún jefe importante. Yo salía de la oficina cansada y me disponía a ir a casa a cambiarme y descansar, y disfrutar a solas del fruto de esa larga búsqueda, salía del edificio y tomaba un taxi.
 
Cuando le dirigía al chofer la palabra me daba cuenta de que su cuello era azulado. Llevaba los ojos a sus manos y también estaban azules, y cuando volteaba a verme sus ojos eran rojizos y pequeños, su rostro era como el de un pájaro-hombre, y sus labios eran blanquecinos. entonces otro hombre pájaro se subía al vehículo, y yo estaba sin decir nada. Me llevaron a un edificio grande y viejo, se decían cosas en un lenguaje hecho de quejidos, me bajaron del auto en la entrada y me tomaron de los brazos.
 
Sus manos eran frías. Mientras me conducían a lo que yo suponía eran las cloacas se decían cosas, yo entendía que no querían que diera a conocer el informe y que el hombre perdido no debía ser encontrado. Llegamos a un sótano con el piso lleno de agua, hacía frío y se escuchaban gotas de agua cayendo a viejas piedras, y rechinidos de puertas de fierros que seguramente estaban oxidados.
 
En el sótano habían más hombres pájaros-azules, me veían con sus ojos casi apagados, se sonreían con sus bocas pálidas y delgadas, y dejaban ver lenguas filosas como de serpiente. Entonces fue cuando sentí los fríos cuchillos cortándome la piel del vientre. Una y otra vez, al principio profundamente, de tajos, casi a golpes. Los charcos empezaban a hacerse rojos, mi piel se iba volviendo azul, blanca, sentía que dejaba de existir en las manos, en las piernas, me apagaba como un fuego débil, y me moría. Pero no. No moría, me daba cuenta de que habían pasado ya horas, y yo estaba tendida en el suelo, con los ojos tan negros como siempre y abiertos, miraba a los hombres asesinos, ellos me veían igual con recelo, habían decidido dejar de acuchillarme.
 
Ya no tenía sangre en el cuerpo, pero no lograron matarme. Tampoco pudieron robar el informe.
 
Así quedamos siempre las mujeres, en los más delgados huesos. Cuando soñé esto supuse que había algo adentro de los seres que no se muere nunca.
Pero no sabía qué se me había revelado, la búsqueda, el viaje a las tinieblas con el miedo, la respuesta a la más dolorosa pregunta. Y luego la muerte.
 
 
08/07/2009

GRRR-dispersión

No me había puesto a leer las entradas que escribo en este blog. NINGUNA concuerda con su título.. Ya mejor ni les voy a escribir nada, empiezo con una idea "como siempre" y se me ocurren como diez más...
 
Todo empezó con mi gusto por... cuando era muy chica, los libros, eso derivó en;
 
querer leer muchos que se volvió en;
 
leer poesía, que me llevó a Shakespeare que derivó en;
 
que me gustara el teatro lo que me llevó a;
 
querer ser actriz lo que derivó en;
 
que me enamorara del escenario que se volvió;
 
querer ser bailarina lo que me hizo estudiar danza,
 
luego la música y el violín y eso ( ah y siempre dibujaba y escribía cosas acerca de todos los temas;
 
teatro, desnudos, bailarines, luego escenas, luego cuentos )
 
y de la música fuí a bailar otra vez pero
 
luego cuenta cuentos...
 
y ahora dibujar, modelar,
 
y ahora tomar fotos.
 
 
Odio mi dispersión, pero amo todo. No es mi culpa.
 
Voy a jugar con la cámara... luego ... no sé..
 
 
23/06/2009

Nunca volveré a escribir mis sueños.

 
.
 
Empieza con un silencio apacible, luego se va formando de redondas palabras prounciadas lentamente, cada una más curva que la otra, y envuelta en sí.
A veces es la luz que dice cosas con sus trayectos.
El sabor de las frutas invisibles de la carne.
Los animados dormitares de los hombres maduros en sus camas.
 
Puede ser todo, cualquier cosa, un ritmo se apodera de los dedos, ya no importa mi nombre, ni mi historia, frente a mi las palabras se van acomodando. Unos llaman a ese quehacer poesía. Otros prosas idílicas, le escarban por debajo de las letras, la comezón les llama a atiborrarse el cerebro de acotaciones, para forjarse un nombre y un sabio mundo de alusiones y borboletas de páginas y pies de página y argumentos.
 
Yo no tengo más que unos cuantos días de soledades, de sonrientes incertidumbres. La vida que señala caminos y tropiezos algunas ocasiones se voltea, me mira discretamente, me susurra cosas en las manos, y yo la miro muy quieta, para no espantarle la vista que me posa en los pensamientos, y dejarla abrazarme sin órdenes ni cuentos.
 Me quedo callada frente a tí, diciéndote todo con las manos. Te hablo para que escuches el ruido sabio de mis silencios cuando me voy muriendo complacida, y me extingo en las sábanas tibias de la noche. Parece que conozco lo que piensas, y escucho incluso los sonidos que hace tu sangre al correr por tus venas. Sabes que sé que estas leyéndome, y ya desnuda de toda explicación te dejo seguir con tu misterio y tus diarios anonimatos.
Pero me sé tu barba y tus preguntas de memoria. Y tu llanto escondido de todos los días, bajo ese manto de caricia y agradecimiento con que miras un color verde en otros prados. Sin querer desmenuzo tus paredes, te encuentras tan insolitamente desprovisto de palabras, no nombras tu pasado, ni tus sueños, a tu presente le adjudicas un aire de canción y solamente somos viento.
 
Me anticipo, sin darme cuenta me resbalo al futuro, te sé pensándote una vida que avanza. No noto que tu cuerpo que cada vez se hace más y más delgado me calla tu verdad mientras te vas muriendo. Así de frágiles somos y vivimos, la hora azul nos trastoca los espíritus.
Yo te quería escribir un cuento, algo esta tarde me ha dictado otra cosa. Nunca sabemos en qué van a devenir éstos intentos de narrarnos una historia que no cabe en los cuadernos de ésta lengua.
 
 
 
 
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Sin nombreescribió:
Hola, he leído un poco tu blog y hay algo que me llama mucho la atención por la persistencia en ellos. ¿A qué te refieres con un "preceso" semejante al tuyo? Igual y contestarte eso te ayuda un poco.
28 Ago
andrés martínezescribió:
Me he pasado un buen rato leyendo sus escritos.
Todos sus escritos aquí expuestos  son muy buenos, maravillosos en realidad... Uno que otro me ha puesto a pensar en muchas cosas.
Concuerdo con el comentario antes puesto, usted tiene la facilidad de crear emociones mediante sus letras.
 
Un saludo desde Monterrey, Nuevo León.
22 Oct
Alejandra Velascoescribió:
Isa:
 
Eres una gran dadora de emociones mediante tus letras. Gracias por tan buenas y diversas sensaciones.
 
8 Junio
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